Arriba, en el otro piso afuera de la oficina, se escucha la voz de una mujer.
Fuerte, potente. Punzante.
Preguntando dónde poner las bebidas. "En el refri, verdad? No se pasarán?..."
Punzante.
Abajo, en la planta baja del edificio, se escuchan las teclas fuertes,
no tanto como la voz de la mujer, metiendo texto en mi cabeza, sacando
dolor del monitor que me apendeja y no me deja ver más allá del sol.
"Levanta la mirada y aunque tú creas que no, dejate ser... y verás cómo
se te abrirá el panorama al más allá. Sólo, permítetelo". ksrg.
Quién lo diría de quien lo dijo hace un par de horas... en el mismo monitor.
Punzantes. Las teclas que escucho y no dicen mas que... Soledad.
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FONO SkUSHA: My Favorite, Working Class Jacket.
y el teléfono q suena y sin reconocer el número ni la voz me dice que le marque
a su móvil. Y... allí voy.
Bien dice el Dani que nunca te abandonan.
Me mantienen vivo los vecinos. Risas y bulla que en mi apartamento pronto
quisiera poder escuchar también. Mientras algún tipo solito teclea frente a su televisión.
A ver quién es.
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