domingo, diciembre 26, 2010

Helda. Navidad.

Es como el árbol de navidad: o es de plástico, sin respirar, sin vida
auténtica más que la que tú le concedes, y puede 'respirar'
artificialmente para siempre... O nace, crece, y cuando está en sus
mejores días le adoptas, pero te gusta tanto que le llevas a tu casa,
y por un rato le das todo el amor que puedes y tu arbol a ti, te da
todo su oxigeno como el amor, puro, descontaminado, y se siente feliz
pues le gusta cambiar de aires y te acompaña en ese que se dibuja como
su familia ideal, auténtico calor de hogar, hasta que... Pasa la
época, le vas olvidando, soledad con sus luces que no le pertenecen y
las esferas que 'le embellecieron' por apenas corta temporada, y se va
secando, y se comienza a asfixiar, y ese amor y calor de hogar deja de
tener el mismo significado, pasa de moda, te hartas y luego, un día,
después de mucho vino y regalos y hasta champagne a tu lado, le dices
que ya no puede estar contigo pero tampoco puede a su casa regresar...
Le sacas a la calle, y cuando pasa el camión de basura, el pretexto
perfekto, la echas lejos de ti. Hasta encontrar otra, que sea perfecta
y se aliste para la siguiente navidad.
Es como el árol navideño. Puedes tener un amor de plástico que te dure
para toda la vida; o un amor real, verdadero, tan real que sea
susceptible a... Destinado, a morir algún día. Adoptarla, convertirla
en tu familia, y en un flamazo, acabarte todo el oxigeno de amor que
ambos proveian y esfumarse ambos en un milisegundo. Puro amor,
incendiario, de pasion, de sonrisas, de llantos, regalos, de caricias,
intensas... Y acabártelo en una sola ocasion.
La otra alternativa es llevártelo con maceta como ahora se estila,
ecológicamente, y rezar fuerte y alimentar con abono de esfuerzo y
aguita de besos, y esperar. A que un día ninguno se canse del
ambiente, nos adaptemos y nos fundamos en aire, o en agua o en tierra
y en fuego para la eternidad!
-Qué triste es diciembre. Esperanza, finales, suspiros y un chorro de
lágrimas que te lloro ahora, porque ya no estás.
Gracias. Me hiciste muy feliz. Mi nena, mi Hell, mi propio infiernito
que tanto disfruté.
Helda Lemus. Te amo. Te amé.

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